La transformación digital de la empresa, cuestión urgente

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Ahorro de costes y de tiempo, mejora del buen gobierno, analíticas precisas que mejoran el proceso de toma de decisiones o nuevos modelos de negocio son algunas de las ventajas de la digitalización mencionadas por Ana Manzanares de Keepler Data Tech.

La transformación digital de la empresa, cuestión urgente

Una opinión de Ana Manzanares, Business Development Manager de Keepler Data Tech

La transformación digital es, desde hace más de una década, un área de desarrollo clave para la empresa. No es algo nuevo, pero la pandemia ha acelerado este proceso de digitalización en 2021, generando un incremento de facturación en la industria TI de entre un 10 y un 15%, según Vodafone Business.

El reciente lanzamiento del programa Kit Digital del Gobierno, dotado con más de 3.000 millones de euros, pretende seguir impulsando este proceso. Pero, además de esta ayuda económica, existen varios motivos que llevan a las compañías a adoptar una estrategia de transformación digital.

El ahorro de costes y tiempo gracias a la digitalización de procesos y su automatización, se favorecen sinergias positivas entre personas y máquinas. El resultado es reducir la dedicación humana a tareas repetitivas y dedicar este tiempo a tareas más creativas, en las que el ser humano aporta su verdadero valor. Es lo que se conoce como inteligencia aumentada, tecnologías que mejoran las capacidades humanas en lugar de reemplazarlas.

Por eso, la automatización de tareas será una fuerza motriz fundamental para la empresa digital moderna. Unido a esto, la adopción de entornos de desarrollo en un modelo de pago por uso es una de las claves para reducir costes de infraestructura y operación. En este punto, la nube pública juega un papel muy importante facilitando soluciones que permiten ser más eficientes en los recursos utilizados.

La mejora del gobierno de la información se vuelve cada vez más indispensable en un entorno en el que el dato es un activo cada vez más relevante en las empresas. El uso de nuevas tecnologías de una manera adecuada, guiada y en el marco de unas buenas prácticas de Data Management, permite tener mayor trazabilidad de la vida del dato, lo cual implica mayor conocimiento y/o control y, en consecuencia, menor riesgo de incidencias, brechas de información y una mayor eficiencia en la gestión y explotación de la información.

Gartner apunta que este año el 70% de las interacciones de los clientes conllevará tecnologías emergentes, como mensajería instantánea o chatbots.

El uso de sistemas de gestión basados en soluciones tecnológicas permite gestionar equipos de forma más eficiente, y centrarse en resultados, con KPIs que miden el rendimiento de forma objetiva, mejorando la analítica del rendimiento. Algo que también ocurre en entornos industriales, el análisis de los datos mejora la operatividad de la infraestructura. Por ejemplo, aplicar técnicas de mantenimiento predictivo mejora la detección temprana de incidencias, o las evita, reduciendo tiempos de parada o reparaciones más complejas.  Aumentar la capacidad analítica y el conocimiento del rendimiento en tiempo real, permite mejorar los procesos, tomar decisiones más acertadas y operar en escenarios cambiantes con eficiencia.

Durante estos últimos años, se han creado nuevos canales de interacción con el cliente, lo que ha derivado en el aumento de posibilidades de vender, y el incremento de las ventas en uno de los objetivos esenciales de cualquier compañía. La tecnología permite crear sistemas de identidad 360 de cliente para construir identidades anonimizadas que recogen todas esas interacciones por diversos canales, pudiendo segmentar mejor campañas y mejorando el ratio de conversión. Gracias a la digitalización, el 50,4% de las empresas aumentó sus ventas online durante la pandemia.

La transformación digital es casi obligatoria, para cualquier compañía de cualquier tamaño, que busque ser rentable, competitiva y resiliente, en un entorno cada vez más cambiante.

La experiencia del cliente es una de las prioridades en cualquier modelo de negocio de cliente final, tanto que el 53% de las empresas europeas aseguran que las herramientas de experiencia de cliente fueron una inversión alta el pasado año, según la reciente encuesta de Software Business Technographics. A este ámbito, las soluciones de Big Data e Inteligencia Artificial han llegado para ayudar, permitiendo entender mejor cada vez las características e intereses de los usuarios, e incluso predecir su comportamiento. La atención al cliente también se ve mejorada, permitiendo atender 24/7 sin necesidad de tener agentes de forma permanente gracias a la inteligencia artificial. En este sentido, Gartner apunta que este año el 70% de las interacciones de los clientes conllevará tecnologías emergentes, como mensajería instantánea o chatbots.

Los nuevos modelos de trabajo que han supuesto el teletrabajo o trabajo híbrido, ya bastante asentados, hacen necesario disponer de las mismas herramientas o equivalentes para replicar todo lo que hacemos en la oficina: comunicarnos en tiempo real, fijar reuniones o simplemente trabajar de forma conjunta en un documento. Así lo mostraba la Encuesta de Experiencia Digital del Trabajador de Gartner, en la que casi el 80% de los trabajadores utiliza herramientas de colaboración en su trabajo, frente a poco más de la mitad de los trabajadores que lo hacía en 2019. Esto supone un incremento del 44%, desde el inicio de la pandemia. Aquellas compañías que han optimizado sus herramientas, para que sean versátiles ante cualquier modelo de trabajo, cuentan con una clara ventaja.

Por último, y como hito especialmente significativo, sería el desarrollar nuevos modelos de negocio. El uso de las plataformas sociales, y de aplicaciones con distintos fines, no habría sido viable hace 10 o 15 años, al no existir la tecnología disponible a nivel de telecomunicaciones, procesamiento, o, simplemente, no estar tan democratizada como en la actualidad. La transformación digital de los últimos años ha permitido generar nuevas capacidades tecnológicas, definiendo e implementando nuevos modelos de negocio y haciendo de la innovación otro punto clave.

En definitiva, la transformación digital es casi obligatoria, para cualquier compañía de cualquier tamaño, que busque ser rentable, competitiva y resiliente, en un entorno cada vez más cambiante. La tecnología ha demostrado ser una gran aliada de las empresas. Las inversiones iniciales, gracias a las capacidades que ofrecen los hiperescaladores, no son tan altas como podría pensarse, sobre todo si se opta por soluciones ajustadas a las necesidades de cada momento, escalables, automatizadas y altamente orientadas a solucionar problemas o retos de negocio reales. Cualquier inversión en tecnología hay que entenderla como una oportunidad de ser más rentable, a medio y largo plazo, por lo que siempre merece la pena iniciar el proceso de transformación digital con un carácter urgente.

 

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